Las lipoproteínas y los alimentos para quemar grasa

Feb 28, 17 Las lipoproteínas y los alimentos para quemar grasa

Hay diferentes tipos de lipoproteínas, que tienen diferentes propiedades, y esta diferencia está determinada por la densidad. ¿Qué es la densidad? El peso por unidad de volumen, es decir, si usted tiene un litro de agua y un litro de aceite, ambos contienen el mismo volumen, pero el peso para cada uno de ellos será diferente. El litro de agua es más denso, y por lo tanto pesa más, en cambio el aceite a igual volumen pesa menos, por eso la grasa flota en el agua. Con las lipoproteínas pasa lo mismo, si contienen más grasa son más livianas en cuanto a su peso, y menos densas. Es decir, a mayor densidad mayor proporción de proteínas que de grasa, y viceversa.

En las lipoproteínas, además del colesterol, también se transportan otros tipos de grasas, como los triglicéridos, que el organismo utiliza para almacenar energía, y también los fosfolípidos. Así que, tomando en cuenta su densidad, las lipoproteínas pueden ser: quilomicrones, VLDL, LDL, y HDL. Estos son valores que aparecen detallados en los análisis de sangre que su médico puede solicitarle si desea evaluar su riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Es importante conocer bien la composición de las proteínas de grasa sobre todo al elegir qué comer para perder grasa en una dieta.

¿Cuál es la diferencia entre las diferentes proteínas de grasa?

Comencemos por los quilomicrones: éstos transportan la grasa recién incorporada de la dieta desde el intestino hacia los tejidos donde será utilizada. Son los que tienen más contenido de grasa y aumentan en forma importante después de comer. También tienen un período de existencia muy corto. Son sacados con rapidez de la circulación para ser aprovechados.

En el siguiente peldaño tenemos las lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL), que son formadas por el hígado y transportan triglicéridos y colesterol a los tejidos donde son requeridos para ser utilizados o almacenados, y donde estas lipoproteínas dejan parte de su carga, especialmente los triglicéridos y parte de las proteínas. Imagínelo como un sistema de reparto, en el cual sale un camión cargado de “mercancía” y va dejando parte de su carga a los “clientes”. Al perder esa carga, quedan moléculas formadas por colesterol en su centro (la “mercancía” que no se entregó), y parte de las proteínas restantes (el camión). Las moléculas resultantes son las conocidas y temidas lipoproteínas de baja densidad (LDL), que son las responsables del transporte del 70% del colesterol en sangre. Estas lipoproteínas deben unirse a receptores en las células de los tejidos destinados a recibir su carga, (los que necesitan el colesterol), pero cuando la cantidad excede la capacidad de recepción, es decir, cuando los camiones con la “mercancía” compuesta por colesterol son mucho más abundantes que los “clientes” que solicitan ese colesterol, las lipoproteínas de baja densidad circulan en exceso en la sangre, y es cuando el colesterol puede adherirse a las paredes arteriales y predisponer a enfermedades cardiovasculares. Este es el famoso “colesterol malo.”

Por último tenemos las lipoproteínas de alta densidad (HDL), conocidas popularmente como “colesterol bueno”, que se forma en el hígado: su centro está compuesto por fosfolípidos y colesterol, y contienen mayor cantidad de proteínas. Son “camiones” con menos mercancía y mayor capacidad de carga. Su “bondad” viene dada por la propiedad de recoger el exceso del colesterol de los tejidos (incluido el depositado en las arterias), y llevarlo de nuevo al hígado.

Qué hacer con un colesterol alto

Siguiendo nuestro ejemplo, sería  como un “supervisor” que recoge la “mercancía” que fue dejada en lugares inadecuados para regresarla a su punto de origen y “reciclarla.” Un dato importante que debe conocer es que el 90 % del colesterol se sintetiza en el organismo (la mayor parte en el hígado y en las células del intestino), y existen factores adicionales que pueden favorecer su aumento, tales como la genética (hiperlipidemia familiar), la menopausia, el hipotiroidismo, etc. En estos casos son necesarios los tratamientos médicos apropiados para lograr su descenso.

El 10 % restante proviene de la dieta, pero en ocasiones este pequeño porcentaje es suficiente para que una alimentación muy rica en grasas saturadas induzca un aumento de sus niveles, en especial si existen los factores predisponentes antes mencionados. Sin embargo, eso no significa que deban ser eliminados todos los alimentos que contengan grasa saturada en su composición. Como explicaremos después, los alimentos no contienen un solo nutriente, y eliminar absolutamente las grasas saturadas podría representar eliminar una fuente importante de proteínas y otros componentes que son fundamentales, de manera que deben predominar el buen juicio y la moderación a la hora de decidir qué alimentos consumir en una dieta baja en grasas, así como las circunstancias particulares de cada persona. Lo normal, y lo deseable es que un aumento del consumo de colesterol de la dieta reduzca la síntesis de colesterol en el hígado, y también que el exceso sea eliminado a través de la bilis, lográndose un equilibrio. Por eso hay personas que sin cuidar su alimentación mantienen normales los niveles de colesterol. El problema es que con mucha frecuencia, y por diversas razones, estos mecanismos pueden fallar, y cuando eso ocurre hay un desbalance que auméntalos niveles de colesterol en sangre haciéndolos más susceptibles a las grasas de los alimentos. Si usted sufre de colesterol alto es probable que ya conozca las restricciones dietéticas que debe observar, y puede que incluso ya reciba tratamiento. Si no conoce sus niveles recientes de colesterol, o no ha hecho nada para remediarlos aun estando altos, es un buen momento para acudir a su médico y prevenir problemas futuros. Si su colesterol es normal, significa que puede consumir grasas saturadas, pero siempre con moderación, siendo consciente que en exceso pueden ser perjudiciales para su salud. Detallaremos un poco más al respecto cuando analicemos la composición de los alimentos.